Trabajos de igual valor, discriminación salarial y justicia con perspectiva de género.

El Derecho tiene género y no es el femenino. No es una apreciación subjetiva, las evidencias están ahí. Se nos muestran sin pudor desde los principios y “valores sociales” que lo sustentan, pasando por las normas de desarrollo, así como una jurisprudencia que tiende a preservar ese “orden natural”, a través de la interpretación. La exclusión de las experiencias, preocupaciones y aspiraciones de las mujeres, son un acto de coherencia con un concepto de “productividad”, impuesto por los poderes económicos, que ha despreciado históricamente la maternidad, la crianza y los cuidados familiares a pesar de ser un trabajo imprescindible para la economía, la sociedad y para la vida misma.

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