El Salario Mínimo Interprofesional como instrumento reductor de la brecha salarial de género.

Si estamos de acuerdo en que la desigualdad de la distribución de la renta es un indicador relevante del grado de cohesión social y del estado de salud de la economía de un país, coincidiremos también en la necesidad de reducir, no solo las tasas de desempleo y subempleo, sino la creciente dispersión salarial de nuestro mercado laboral. Informes recientes de organismos internacionales han puesto de manifiesto el relevante papel de los salarios en el aumento de la desigualdad de la renta en los países de nuestro entorno, identificando algunos de los factores que están detrás de esta tendencia.

Así, por ejemplo, el informe de la OCDE, “Desigualdad de ingresos. La brecha entre ricos y pobres”, subraya que a partir de la década de los 80, el papel más pasivo adoptado por los gobiernos en la regulación del mercado de trabajo, especialmente en el marco de la negociación colectiva y de la protección al empleo, ha favorecido el desarrollo de distribuciones salariales crecientemente polarizadas.

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